La operación reúne a más de 100 colaboradores, entre ingenieros, personal médico, capataces, motosierristas, mano de obra directa y trabajadores de las comunidades locales. Para la ejecución del servicio se emplean equipos especializados para la limpieza de derrames, como bombas de lavado de suelos, mangueras, pitones, bifurcos y unidades de transporte, además de un campamento temporal que brinda las condiciones necesarias para el bienestar del equipo durante toda la intervención.
Este proyecto representa un importante hito para la División Hidrocarburos, liderada por Julio Horna, al tratarse de la adjudicación de mayor envergadura obtenida en lo que va del año. Asimismo, fortalece el posicionamiento de Resiter Perú en el desarrollo de proyectos de remediación ambiental, ampliando su experiencia y capacidad para participar en futuras iniciativas de recuperación de ecosistemas a nivel nacional.
Más allá de su alcance operativo, el servicio contribuirá a la recuperación de áreas degradadas por los derrames, favoreciendo el restablecimiento de las funciones del ecosistema y reforzando el compromiso ambiental del cliente frente a las comunidades nativas de la zona. El proyecto también supone un importante desafío logístico, al desarrollar las labores en una zona remota minimizando el impacto de las operaciones sobre el entorno.
Con este nuevo servicio, Resiter Perú reafirma su propósito de proteger el medioambiente con excelencia.